Gente que nos lee

miércoles, 6 de julio de 2011

Hoy, hoy, hoy, hoy. (Por Nadia)

Hoy he estado paseando con mis amigas. Todo normal, la misma rutina de siempre. Algún intercambio de palabras, risas y bromas.
Pero hoy, en distintos lugares, han ocurrido demasiadas cosas. Han nacido niños: algunos, sanos; otros, enfermos, débiles o incluso han nacido muertos.
Hoy, algunas personas han empezado una vida juntos. Han empezado con ganas, deseosos de permanecer unidos para siempre. Han habido bodas, citas, paseos por el parque. También han habido divorcios, peleas. Hoy, muchísimas personas han decidido abandonar, romper para siempre con la relación establecida. Han habido lágrimas derramadas, llantos imposibles de consolar, odio.
Hoy han habido nacimientos, sí. Pero también muertes. Hoy, miles de personas han muerto víctimas de una enfermedad incurable. Víctimas del maltrato de género se han despedido hoy, y para siempre, de la vida que nosotros estamos disfrutando justo ahora. Personas armadas han acabado hoy con miles de vidas: en los campos de guerra, en atracos.
Hoy muchísima gente está disfrutando de la compañía y la amistad de personas que realmente sí merecen la pena. Pero hay, sin embargo, millones de personas que sufren acoso escolar, y guardan silencio intentando esquivar ese tormento que no les deja respirar con facilidad, prometiéndose que mañana será otro día, un día en el que todo será mucho más fácil, aunque saben con total certeza que no será así hasta que no alcen la voz.
Ahora mismo, muchas familias están desperdiciando comida y dinero. Son muchísimas las personas las que, hoy, no se preocupan por nada. La suerte y la fortuna sonríen a una multitud elevada, prometiéndoles la gloria asegurada en este mundo.
Por el contrario, son muchas más las que sufren, las que mueren de hambre. Las que luchan por encontrar algo mejor, algo digno. Las que pelean por llevarse un trozo de pan a la boca. Las que hacen lo imposible por alimentar a sus familias.
En este momento, es poca la gente que tiene trabajo y puede llevar un sueldo a casa, y mucha la que busca debajo de las piedras una oportunidad para salir de la oscuridad que les envuelve y amenaza con no irse jamás.
Hoy, millones de personas han salido a las carreteras en busca de su destino vacacional, pero no son todas las que han podido llegar. Hay también personas que han recibido con ilusión y afecto a un individuo de la familia que se quedará durante algunos días en casa. Otras, en cambio, han recibido una espantosa llamada: la persona a la que estaban esperando no llegará, y han tenido que dejarlo todo para ir al hospital, donde podrá salvarse o morir.
Hay niños que ríen de alegría y otros que lloran. Hay personas que se aman, y personas que se odian.
Hay felicidad, sonrisas, pero también hay guerras, hambre y sufrimiento. Hay banderas que nos separan, que forman líneas imaginarias, las cuales siempre señalizarán nuestra desigualdad. Hay hechos históricos que nadie puede ni podrá borrar, y nos recuerdan que el mundo no es justo. Nos recuerdan que está lleno de racismo, de guerras, de movimientos políticos innecesarios.
Pero, afortunadamente, también hay gente que lucha contra esto. Gente solidaria, gente que realmente cree que todos somos iguales, independientemente de nuestro color, raza o cultura. Gente que hace que el mundo sea un sitio un poco mejor, un poco más humanitario.
Hay llanto y risas; dolor y alegría; amor y desamor; nacimiento y muerte.
Hoy no ha pasado nada; sin embargo, ha pasado Todo.

Posdata: Sólo vale soñar.

martes, 5 de julio de 2011

Un poco de motivación (Por Raúl)

Hoy dedicaré la que será mi sexta entrada de este blog a un tema que me atrae desde muy pequeño, la motivación. Ser capaces de hablar, de expresarte de tal forma que puedas hacer sentir a un grupo de personas que están a tu alrededor que una situación no está perdida, que nuestro cuerpo es capaz de sobreponerse ante las adversidades y golpear igual o más fuerte que lo ha hecho ese enemigo al que llamamos miedo.
Unas simples palabras pueden ser las causantes de poner en la mente de esas personas que están junto a ti unas ideas para tratar de cambiar el mundo, concienzarlas de que hay una salida ante la depresión o hacerles ver que siempre tendrán ayuda ante un problema y que muchas otras personas están en peor estado que ellas.
Un discurso siempre va de más a menos. Esa es la mejor forma de conseguir que esas personas que están delante de ti se den cuenta de lo que les hablas, de que se conciencien. Esas personas siempre empiezan esa charla como si no les interesase, como si el tema del que les fueran a hablar no fuese con ellos. Pero poco a poco se van dando cuenta de su error.  El tema es mucho más interesante de lo que pensaban. Muchos de ellos se dan la vuelta hacia el locutor para oírlo detenidamente. Los murmullos que se oían al principio han desaparecido y en el aire hay un clima de tensión. De repente las caras se vuelven serias y ninguno de ellos habla. Están interesados. Y poco a poco el locutor va alzando el tono de su voz, y poco a poco las personas que le rodean le contestan con gritos de que es posible, Y lo que antes era seriedad ahora se convierte en alegría, en diversión. Como si ya estuviera preparad, los oyentes se callan y el personaje que da la charla realiza su última conclusión. Y acaba. Se levanta los aplausos, y con ellos esas personas que no se creen lo que acaban de vivir. Al terminar el discurso todo son felicitaciones al hablante.
Y ahí termina el discurso. Un discurso en el que las palabras y el locutor han sido capaces de cambiar las ideas de un grupo de personas que se van con aires renovados y dispuestos a afrontar una nueva etapa en su vida.
Y ésto es la motivación chicos. Un discurso en el que un señor se expresa de tal forma que hace que las personas que están pendientes de escucharle sean uno en la sala. Porque de eso se trata.
Hacer que varios seres humanos se den cuenta de lo que les diferencia de los animales: su humanidad.
Un discurso para soñar...

lunes, 4 de julio de 2011

Volveré pronto. (Por Nadia)

Carla coge las llaves y se las guarda sin cuidado alguno en el bolsillo de la chaqueta. Antes de salir por la puerta principal de su casa, se mira detenidamente en el espejo y se sonríe a sí misma. Abre la puerta emitiendo un sonoro ruido, y se despide de su madre.

-¡No vuelvas tarde!- le dice ella, preocupada- Y ten cuidado.
-¡Adiós mamá, volveré pronto!- le contesta, en un tono de voz despreocupado.

Baja las escaleras a trompicones, con ganas de respirar el aire de la ciudad. Ha quedado con sus amigos. Aún no sabe si irán a un bar cualquiera para beber y disfrutar de una noche más, o si decidirán coger las motos para visitar la ciudad de al lado. Realmente eso no le preocupa.
Llega a la plaza mayor un poco antes de lo acordado, y decide acercarse a un banco que parece estar colocado en ese lugar sólo para ella. Son unos escasos minutos los que pasan tras la aparición de Miguel, su novio.
Se saludan con un beso que desprende miles de sentimientos, y se sonríen. Intercambian unas palabras, y Miguel la convence para escaparse aunque ello conlleve el hecho de dejar plantados a los demás, pero nada les importa. No quieren nada más que perderse enmedio de cualquier lugar. Así que lo hacen.
Carla agarra con suavidad la mano de él, y echa a correr.
El frío aire les golpea en la cara, despeinándolos. Ríen sin parar de correr. La gente les observa de manera divertida, contempla cómo dos enamorados disfrutan de una noche que, para muchos de ellos, será una noche más. Una noche aburrida, triste o sin sentido. Una noche que tendrán que vivir obligadamente, les apetezca o no.
Miguel va perdiendo rapidez, y señala una moto gris con el dedo índice. Mira a su novia divertido, ofreciéndole un dulce paseo. Ella acepta divertida.
Se acercan al vehículo, y ella se monta sin parar de reír. Pero nota algo en él.
Cuando Miguel le ofrece su único casco, ella huele el olor que él desprende, intentando reconocerlo. No, no es exactamente su colonia. Es algo más, es una mezcla de su perfume y de...
Carla le mira sorprendida, devolviéndole el casco.

-¿Cómo vas a conducir? Has bebido.
Miguel le devuelve la mirada, sonriendo levemente.

-No he bebido. Sólo ha sido una cerveza.
-¿Sólo una?-Vuelve a acercarse a él, inhalando un desagradable olor- Yo creo que ha sido mucho más que eso.
-¿Piensas que me puedes controlar?-El tono de voz que Miguel emplea hace que a Carla se le cree un insoportable nudo en el estómago.-O vienes conmigo, o me voy sin tí.
-No puedes conducir así...
-¿No confías en mí? ¿Qué clase de relación es esta?-Miguel le quita el casco con brusquedad, mirándola con desprecio.- Si ya no confías en mí, lo mejor es que pires. Largo.
-Confío en tí, pero Miguel...
-Póntelo.

Carla le dedica una violenta mirada, pero se limita a emitir un indignado suspiro. No quiere pelear con él, y menos si está afectado por el alcohol, por mínimo que sea el efecto que éste le produzca. Poniéndose el casco, se agarra con fuerza a él.
Miguel arranca a una velocidad exagerada, y ella empieza a tener miedo. Lo peor está por llegar.
Él acelera cada vez más, la moto parece estallar. El sonido es casi insoportable, Carla siente que los tímpanos le explotarán en cualquier momento. Empieza a adelantar a cientos de coches; tantos, que ella pierde la cuenta.
Carla sabe que el pánico se está apoderando de ella, de su voz, de sus movimientos, de su cuerpo. Y, intentándolo de mil maneras diferentes, empieza a gritarle.

-¡Para, para! ¡Miguel, para la moto, eres un imbécil!- Le da golpes en la espalda, sin parar de gritar.-¡Vamos a matarnos, para!

Las lágrimas se apoderan de su rostro. La garganta le arde, le pica, pero no se da por vencida. Continúa gritándole, pero lo único que recibe son las incesantes carcajadas de Miguel.

Un poco después, todo pasa demasiado rápido.

Un coche de frente.

Un chirrido.

Un golpe casi ensordecedor.

Dos cuerpos cayendo al suelo.

Un casco desapareciendo en la oscuridad de la noche.

Una llamada que cambiará más de una vida:
"¿Es familiar de la víctima? Venga al hospital. Sí, un accidente de tráfico"
 
 
 
Una vez más, os diré que esto no es real. Pero tampoco ficción.
Miles de personas mueren día a día en nuestras carreteras, ya sea por hacer alguna que otra tontería o por un descuido.
Tan sólo me gustaría decir que, salir a la carretera, no es ningún juego. Hay que salir y, por tanto, hay que llegar a nuestro destino.
Estando en época de vacaciones, quiero aprovechar para decir a todos aquellos que se vayan de viaje o, simplemente, vayan a coger un vehículo, que tengan cuidado. Que esto no es ningún juego. Que cualquier descuido podría provocar el infierno más insufrible. Que pensemos en los miles de riesgos que podemos tener.
Pero, para mí, lo más importante es el hecho de una llamada. De esa maldita llamada que te cambia toda la vida. La llamada que informa de que alguien a quien tú quieres está en serio peligro. De hecho, esa llamada podría ser para algún familiar tuyo.
Por favor, nada de alcohol en las carreteras, nada de tonterías. Las tonterías podemos cometerlas fuera de un vehículo, pero nunca dentro.
¡PORQUE NO HAY NADA MÁS BONITO QUE APRECIAR UNA VIDA, Y DISFRUTARLA AL MÁXIMO, PERO CON CUIDADO!
Posdata: Sólo vale soñar.

sábado, 2 de julio de 2011

Amor, la palabra más preciada (por Raúl)

Jueves. 15: 35 de la tarde. Acabo de llegar del instituto. Faltan dos semanas para acabar el curso. Llamo al timbre de mi casa y me contesta mi madre. Me abre. Llego a mi hogar y la saludo con un beso en la mejilla. Me dirijo a mi habitación y pongo la mochila en la esquina de mi habitación. Encuentro a mi hermana en el ordenador, por lo que la dejo sola. Me siento en el sillón y observo la televisión, pero sin mirarla. Una duda me envuelve por dentro desde hace unos días. Cuando me dispongo a planteármela, oigo la voz de mi madre que nos avisa que la comida está lista. La cocina nos espera para poder deleitarnos con los alimentos. Como distante, en un mundo que no es el mío. Termino el primero. No he comido nada, por lo que mi madre me pregunta si me pasa algo. Yo le digo que no, que únicamente es que no tengo hambre. Dejo la cocina para adentrarme en el pasillo y, posteriormente, a mi habitación. Cierro la puerta y me siento en la silla. El ordenador ya está enchufado, así que pongo mi contraseña y accedo a mi cuenta de usuario. Voy directo a poner música. La música. Con ella es con la que mejor pienso y me da el más acertado consejo de lo que debo hacer. Ahora sí. Pienso...

"A ver Raúl, cuanto hace que la conoces, dos años o por ahí, ¿no? Sí. Pero es que no se... últimamente la veo tan cariñosa conmigo, y claro, yo le sigo la corriente. Creo que le estoy empezando a coger cariño. Yo le busco, pero es que ella hace excactamente lo mismo, ella trata de hablarme, y trato de contestarle... no se lo que hacer, estoy muy indeciso.... A ver, cuando llega la hora de que sentemos juntos en clase, me pongo feliz, no se, esa hora es la mejor para mí. Cuando estoy a su lado y me pongo a charlar con ella sobre que tal le han ido los exámenes de ayer o de esta misma mañana, o de lo loca que está la profesora de inglés, el tiempo se me pasa volando, como si no me enterase. Puede que me esté empezando a gustar, o no se, simplemente sea que le he cogido cariño, o nada, puede que no sienta nada por ella,no... si que sientes algo por ella Raúl, no seas tonto, joder. Pero lo que no se es que si ella siente algo por mí, porque es que a veces ella quiere estar conmigo, me hace cosas para que no la ignore, pero otras está muy seria, demasiada, está como distante... le quiero hacer ver que ella es algo más en mi vida, tienes que lanzarte Raúl, no tendrás todo el tiempo del mundo... el año que viene ella se irá por letras... tu te quedarás en ciencias... algo tendré que hacer. Tranquilo aún te quedan dos semanas. Ya, pero el tiempo se pasa muy rápido, y no quiero cometer los errores del pasado. Es que cuando estoy con ella me lo paso tan bien, es increíble que alguien pueda fijarse tanto en mí... y es que encima es tan simpática, es tan agradable, me habla tan bien, me trata de lo mejor, siempre acepta mi ayuda, y yo siempre se la ofrezco, es tan graciosa, y tan loca... jaja,...Raúl...., no se lo que hacer, creo definitivamente siento algo por ella....Raúl..., pero y si me lanzo y me rechaza, tengo miedo a eso, a que no me haya elegido a mí...Raúl...., puff, dios mio, mi cabeza...¡¡RAÚL!!"

Es mi madre, que me estaba llamando. Yo estaba enbovado, demasiado quizás. Ella viene a regañarme porque no le contestaba. Le digo que lo siento. Mientras yo, sigo pensando en lo mío...

viernes, 1 de julio de 2011

Ánimo. (Por Nadia)

MI HIJO ES UN ABSOLUTO DESCONOCIDO PARA MÍ.
Hijo mío, soy Pedro: tu padre.
No sé muy bien qué edad tendrás cuando tu madre te enseñe esta carta, supongo que serás mayor y valiente, como ella. Porque el mundo no te ha dado otra opción, tu obligación era nacer, y ser valiente. Jamás has recibido un abrazo de un padre y no sabes cuánto lo siento. El cáncer es más fuerte que yo y, en este preciso momento, me está arrebatando la vida. A duras penas logro escribir estos renglones.
Ahora mismo es de noche, y la luz de la luna me ayuda a escribirte estas líneas. Todavía no has nacido, y dudo que pueda llegar a verte. Aunque lo consiga, no me quedaré durante mucho tiempo. Tú no sabrás quién soy. No sabrás que soy tu padre, que te quiero. Lo más seguro es que jamás me llegues a echar de menos porque nunca llegarás a conocerme. Es curioso: yo ya he empezado a quererte y a echarte de menos al mismo tiempo.
Ver a tu madre es lo único que logra hacerme sonreír, porque sé que tú estás dentro de ella, deseando salir al exterior. Deberías ver a tu madre, está preciosa. El embarazo le ha devuelto la sonrisa, y le ha devuelto el color primaveral a sus dulces mejillas. Ella está siendo fuerte. Intenta hacerse a la idea de que, tarde o temprano, tendrá que hacerle frente al mundo sola, porque sabe que dentro de unos meses, o tal vez días, ya no estaré a su lado. Sabe que me rendiré, que me dejaré acunar por los fríos brazo de la muerte.
Me iré, pero jamás os abandonaré. Siempre cuidaré de vosotros desde la distancia, porque no importa dónde esté: siempre me tendréis cerca.
Hijo, yo me he cansado de luchar. Me he rendido ante el cáncer. No me culpes, por favor. Esta enfermedad me está torturando, es insufrible. He tenido mala suerte, para mí ya es demasiado tarde. De nada me sirve volver a alzar las armas, de nada sirve que alce la voz ni tampoco me ayudaría quejarme de lo injusta que ha sido la vida conmigo. No tengo ni fe ni esperanza.
Prométeme, en cambio, que tú sí que lucharás, que serás fuerte. Prométeme que te protegerás, y protegerás a mamá como yo lo estaré haciendo hasta el final de mis días.
Sé que, aunque hayas sufrido mi ausencia, serás feliz. Sólo quiero saber que tendrás una vida perfecta pero, sobretodo, que no dejarás de sonreír jamás.
Por último, quiero que sepas que lo daría absolutamente todo con tal de pasar un solo segundo de mi vida a tu lado.
Sé feliz. Te quiero.
 
No. Esta carta no es real, es sólo ficción mía. Pero desgraciadamente sí es una carta verosímil, que podría existir perfectamente.
Con esto tan sólo quiero intentar llegar a todas aquellas personas que hoy, en estos mismos instantes, están luchando entre la vida y la muerte, y a las que están alrededor, sufriendo.
Las enfermedades son injustas e imprevisibles. Te quitan lentamente a cualquier ser querido, nunca esperas que ocurra, pero ocurre. Aparecen sin avisar, aparecen sin más. Actúan y apenas nos dan tiempo a reaccionar.
Los días pasan a una lentitud insoportable. Llegas a pensar que todo está perdido, que la enfermedad ganará la batalla y que se llevará consigo a esa persona, o incluso a tí. Ya sea el cáncer u otra enfermedad, cambia una vida por completo. Y no sólo una. Hoy en día, cambian millones de vidas en todo el mundo.
No podemos escondernos de ellas, es imposible conseguirlo.
Ahora bien, mi mensaje es éste:
No llores, no te quedes ahí parado. No puedes rendirte, debes luchar por todo aquello que te pertenece. Lucha por tu felicidad, lucha porque tu sonrisa no desaparezca jamás, ni en la más oscura tormenta deberá perderse. Lucha por tu vida, por la vida que consideras perdida...Debes saber que aún la tienes en tus manos y, aunque hayan imperfecciones que no puedas arreglar, siempre habrá una manera para seguir adelante. Acepta la ayuda, no te apartes de nada ni de nadie, porque no estás solo. No importa si la persona que tiene esa horrible enfermedad eres tú, o alguien importante para tí: Debes parar de llorar. Debes dar un paso hacia delante. Debes disfrutar al máximo de la vida, porque, aunque parezca injusto o incluso infantil, no hay más que una. Hay que vivir, y si la vida decide llenar tu camino de baches, coge impulso para saltarlos y dejarlos atrás. Ánimo, de corazón.

Posdata: Sólo vale soñar.

jueves, 30 de junio de 2011

Crisis (por Raúl)

Hoy empiezo mi relato refiriéndome a los últimos acontecimientos ocurridos en el país europeo griego. Quién iba a pensar hace sólo un lustro que hoy en en día, en el país vecino de Malta y Turquía entre otros, s estuvieran produciendo unos incidentes que no se veían desde hace mucho, pero que mucho tiempo. Cuatro huelgas generales, duras medidas para intentar salvar la maltrecha economía griega dos planes europeos para tratar de rescatar a Grecia y lo que es más aún preocupante, el levantamiento que se está produciendo contra el gobierno de algunas personas del país, sobre estudiantes, que ya no temen ni enfrentarse cara a cara contra la policía con tal de que se les oiga, son sólo algunos de los casos que se empiezan a observar en las calles de Atenas y otras muchas ciudades griegas.
Grecia sólo es un ejemplo de lo que está ocurriendo en todo el mundo, más concreta y duramente en continente europeo debido a una políticas basadas en enriquecerse a base de lo que muchos llaman el "ladrillazo", y que es el principal culpable de la grave crisis mundial que asola el planeta.
Una crisis que dura ya cinco años desde que empezase allá por el año 2007 cuando empezó a explotar la burbuja inmobiliaria.
Aquí en España no están mucho mejor las cosas, ya que también hemos sufrido severos recortes en todos los ámbitos, que únicamente perjudican a los de siempre, a lo que hacen todo el trabajo para intentar mantener el país a flote, a lo que se esfuerzan por sacar a una familia adelante y que siempre se ven negros para llegar a fin de mes. Esa gente, que siempre tienes que pagar con los platos rotos, son los trabajadores. Únicamente ellos. Mientras los banqueros se llenan los bolsillos con el dinero de todos los españoles y los políticos no hacen más que ponerse verdes los unos a los otros sin esclarecer casi nunca cuáles serán sus planes de futuro para intentar salvar al país de la quiebra, y lo que significaría la ruina, los trabajadores y que más apoyo necesitan, se ven ahogados en un mar de deudas y estafas por parte de los bancos. Yo creo que estos señores tan humildes, que únicamente lo que quieren es ser felices al lado de sus seres más queridos, se merecen un poco más de respeto por parte de los políticos que actualmente nos representan por todo el mundo, tanto si son de izquierdas como si son de derechas o de centro, da igual, lo único que hay que tener en cuenta es que somos personas, somos seres humanos aquellos que ahora, con esta economía tan frágil y que se ve de lejos que está dirigida por la principal potencia europea, Alemania, lo estamos pasando muy mal hablando de dinero, pues es muy poco el que entra a mi hogar, por lo menos. Nos merecemos que se nos trate como a seres humanos, no como aquellos que tienen que salir los más perjudicados.
Y sí. Ya ahí movilizaciones por toda España. Y no sólo en nuestro país. Hemos contagiado que el "15-M"(del que la próxima semana hablaré en la segunda parte de este post) se convierta en el revulsivo que toda Europa necesita para poder salir de la crisis mundial más dura de los últimos 80 años. Y no sólo somos gente joven la que está hechándose a las calles para tratar por todos los medios de que se nos consiga oír, también la gente mayor se apunta a las movilizaciones, porque se dan cuenta de que no podemos seguir así. Algo tiene que cambiar para que esté consiga mejorar, y el pueblo es el que puede y debe hacerlo.
Para terminar mi primera entrada sobre economía, os diré que no dudéis en uniros al 15-M, ya que lo que ellos piden serán las medidas que más nos beneficien al conjunto de españoles en el presente y en el futuro. En conclusión, la única manera de que algo cambie y conseguir que el paro deje de subir tan abrumadoramente, que los gobiernos únicamente piensen en conseguir el poder, que las políticas europeas sólo busquen enriquecer a aquellas personas más ricas, que se deje de tratar a los trabajadores como ratas, que los banqueros sólo piensen en ellos mismos y un millón de cosas que perjudican al conjunto de la población en general, es que se nos haga oír. Y tenemos que seguir el ejemplo griego. Hacer frente a esta gente. Porque el pueblo, como dice el refrán, unido, jamás será vencido.
La semana que viene escribiré la segunda parte de la entrada, que trataré básicamente de los indignados del 15-M. Un abrazo y hasta la próxima.

miércoles, 29 de junio de 2011

¿Falsedad? No, gracias. (Por Nadia)

Esa sensación que te comprime el pecho cuando te sientes sola, entre el gentío.
Esa sensación de no importarle a nadie más que a tu propio reflejo.
Esa sensación de vacío cuando ves que el mundo ni siquiera sabe cómo te llamas.
Esa sensación se llama dolor, soledad.Y yo la siento, y odio tenerla todo el día encima. Porque ves que la gente que un día fue algo en tu vida y ocupó tu corazón ahora no es más que un recuerdo borroso.
Un recuerdo que intentas recordar exactamente tal y como era, pero que es imposible hacerlo, porque todo ha cambiado. Tú sigues siendo tú, pero la gente ya no es la misma. Ha cambiado.
Todo ha cambiado, y casi sin quererlo y sin darte cuenta, empiezas a odiarla.
Todo te parece demasiado falso e irreal para seguir jugando en su mismo juego.
Te has cansado de seguirle la corriente a esa persona que un día lo fue todo para tí. Te has hartado de darlo todo por ella y no recibir nada a cambio.
Te hace daño pensar que te estás distanciando de ella de la noche a la mañana. Porque ya no compartís clase. Porque ya no compartís gustos u opiniones.
Porque ya no compartís el sentimiento que no hace tanto tiempo os unió de manera exagerada.
Y te horroriza pensar que todo haya acabado. Que los juramentos que hiciste con ella se hayan roto tan fácilmente cuando pensábais que jamás se separarían.
Pero tú no puedes hacer nada, tan sólo seguir yendo donde ella va, seguir hablando de lo que hable ella y sonreír cuando ella lo hace, aunque no tengas ningunas ganas.
Porque sabes que todo lo que te rodea es falso y no tiene sentido.
Y en vez de negarte y plantar cara, te escondes bajo la máscara de la falsedad, y te limitas a seguir jugando. Siempre te limitas a seguir jugando en su propio juego, sabiendo que no saldrás nunca. Sabiendo que es mucho más fácil decir las cosas a la cara.
 
 
<<Has cambiado>>
Tan sólo un <<Has cambiado>> sirve para destruir toda una relación que estableciste con ella. Con tu amiga.
Porque jamás entenderá que lo ha hecho, siempre se dedicará a ponerte mala cara y a negarlo completamente.
Jamás intentará ir más allá, e intentar arreglar lo que ha provocado que vuestra relación de amistad se transforme radicalmente.
Lo peor es que tú te limitarás a estar en silencio durante algunas semanas cuando ella esté delante; a mirarla de reojo, cabizbaja.
Y, cuando pase algún tiempo, harás como si nada hubiese sucedido y volverás a estar metida en una falsedad que te cubre de pies a cabeza, sonriendo cuando no quieres hacerlo, hablando tranquilamente con ella cuando no tienes ganas.
En realidad, no es falsedad lo que te está destrozando por dentro. Es el miedo. El miedo a perder a esa persona para siempre, porque aunque estés molesto con ella, sabes que será difícil vivir sin su compañía. No quieres romper los lazos tan fuertes que un día os unieron.
Y todo por un chico, por la distancia o por el paso del tiempo.
Pero tú, nada. Tú sonreirás.
Como lo hice yo.

martes, 28 de junio de 2011

Cambios (por Raúl)

Hay veces en la vida en las que uno decide empezar una nueva etapa, un período en el que su vida dará un vuelco que nunca antes había experimentado. Una etapa que no será igual que la anterior, sino mucho mejor.
Éste es uno de esos momentos. Uno de esos momentos en los dices que vas a tirar la casa por la ventana, en el que únicamente quieres cambiar tu vida y deseas que lo que te viene encima sea mucho mejor de lo que tienes ahora. En "Sólo vale soñar" lo hemos hecho. Hemos efectuado esos cambios a mejor, y esperamos que todos vosotros disfrutéis de ello. Desde el cambio de fuente de las entradas y el título, una nueva información en nuestro perfil hasta recomendaciones de blogs que nos parecen interesantes que leáis, pasando por nuestras entradas más vistas hasta la fecha. Éstos son sólo algunos de los muchos cambios que os tenemos preparados en el blog, y que iremos subiendo poco a poco. También tenéis la posibilidad de hacer vuestras propias propuestas escribiéndonos a nuestro correo electrónico, que tenéis en la información de perfil.
Os aventuramos que venimos con aires renovados, dispuestos a deleitaros con nuestros textos y a conseguir que entendáis lo que pensamos de la sociedad, de libros, del amor, que más da el tema con tal de sacar a la luz esos sentimientos que no mucho antes estaban tan escondidos en nuestro interior. Podríamos decir que ha "renacido"un blog, pues el diseño y, sobre todo, la actitud a la hora de redactar no serán los mismos.
Cambios. Esa sea quizás la forma más adecuada de llamar esta situación. Hay algo diferente y mejor en este blog que antes no había.
Retornando al principio de la entrada, donde hablo de los que supone encaminarse hacia una nueva etapa en nuestra vida, quería referirme al hecho de que es exactamente lo que está ocurriendo en nuestro blog. Debido a unos cambios y a un cambio en nuestra mentalidad, queremos hacer de este blog algo algo serio, algo con los que todos os sintáis identificados y un lugar dónde pasar un buen rato y olvidarte del resto del mundo para adentrarte en el mundo blog.
Y eso es lo que supone para nosotros los cambios.
Intentar hacer de este mundo, un lugar un poco mejor donde iniciar todos de la mano una nueva etapa para conseguir que, unidos, seamos capaces de revertir la situación y vivamos junto a la felicidad.
Sin nada más que decir, comienza una nueva etapa...

lunes, 16 de mayo de 2011

¿"Distancia"? Nosotros somos más fuertes, tan sólo son nueve letras. (por Nadia)

Distancia.
Nueve letras que pesan más que cualquier saco de piedras. Nueve palabras que queman más que cualquier hoguera, que duelen más que un navajazo en el estómago.
Tener a una persona querida lejos es difícil y muy doloroso. Porque sabes que quieres estar con ella a todas horas, y no puedes. Y sientes una impotencia terrible e indescriptible al no tenerla entre tus brazos.
Pero intentas sobrevivir capturando pequeños momentos que pasas a su lado. Momentos intensos o mucho más que intensos. Pequeños momentos que se te quedan grabados en el corazón, pues se niegan a abandonarte porque son maravillosos. Esos recuerdos son lo único a lo que puedes agarrarte para no decaer, para seguir hacia delante. Para levantarte otro día sin su presencia. Echas de menos a esa persona pero no puedes hacer nada por cambiar ese vacío que te persigue y que a penas te deja respirar con tranquilidad.
Ves fotos que os hicisteis juntos, ves vídeos. Recuerdas esas risas que compartisteis aquel día, conteniendo las lágrimas que amenazan con escapar de tus ojos. Llegas a pensar que no serás nada si ella no está contigo, si no la tienes al lado. Pero vivís lejos, y no puedes remediarlo. Tan sólo puedes quejarte, y seguir con tu vida sin ella.
Entiendo ese dolor. Yo también tengo personas lejos del alcance de mis abrazos.
Sobre todo, he de decir que echo muchísimo de menos a mis primos, pues vivimos muy lejos. Yo soy de Alicante, mi prima Encarni es de Alcalá de Henares y mi primo Raúl es de Albacete, y yo los quiero más que a nada. También tengo amigos en otras partes, y los que más duelen son los chicos de Albacete y el de Granada.
Estar con ellos es muy importante para mí. Me enseñan a crecer como persona, y tienen mil maneras diferentes para hacerme sonreír.
Tenerlos a kilómetros de distancia no es ningún motivo para seguir pensando en ellos cada día, a cada hora, a cada segundo. Sigo queriéndoles muchísimo y todos los días me levanto con ganas de verlos.
¿Sabéis? La distancia es un problema, sí. Pero no es un motivo válido para dejar de querer a una persona.
Y quiero decirles a todas las parejas que estén ahora mismo separados por la distancia, que continúen, que luchen por proteger la relación, pues es algo precioso y vale la pena llevarlo hacia delante. Ignorar a la gente que os diga que es una tontería, que no puede existir amor a distancia, porque es mentira. Porque aquellas personas que lo piensan son algo así como ignorantes. Al no haber pasado por eso, no saben cómo es. Cómo te sientes. Cómo echas de menos a esa persona. No entienden que la quieras tanto porque les parece absurdo que améis a alguien que vive lejos.
No los escuchéis, seguir hacia delante. Si os quedáis a mitad de camino, os arrepentiréis cuando pase un tiempo.
Creedme, hacedme caso, porque a mí también me ha pasado.

PD: Sólo vale soñar.

domingo, 15 de mayo de 2011

Música (Raúl)

¿Qué es la música?
Una pregunta con millones de posibles y acertadas respuestas.
Y trataré de ofreceros brevemente una de esas respuestas.
Porque para mí la música es tranquilidad, es concentración, es danza, es locura, lo es todo. A veces, cuando te encuentras en la más profunda de la desolación, cuando el sentimiento de tristeza y soledad se adentran sin más remedio en tu cuerpo, cuando tienes un mal día en el que nada te sale bien y lo único que quieres es pasar un rato a gusto, en el que seas tu mismo y te encuentres como en casa, lo único que tienes que hacer es encender tu Ipod, mp3, mp4 o el ordenador e ir al apartado "MÚSICA". Con sólo ver esa palabra ya se te alumbrará la cara y, una vez dado al botón, la sonrisa reaparecerá en el rostro del que nuca se debió ir. Porque con la música los seres humanos somos capaces de hacer muchísimas cosas.
Podemos convertir una canción que en su día pasó inadvertida en una de esas canciones que hablan de la paz, de que el cambio del mundo es posible, de que las fronteras de los países desaparezcan y que no se rigan por los colores de la piel. Varios cantantes, una sola letra que los une en un cántico a la vida, al mañana, a la humanidad.

Para terminar, tengo que deciros que tengáis muy en cuenta la música en vuestras vidas, y que no dudéis en ponerla en ellas, porque si lo hacéis, sin duda habréis ganado una de las mejores cosas de la vida.
¿Te lo vas a perder?

lunes, 9 de mayo de 2011

¿Para qué sirve la Inseguridad? (Nadia)

Diez menos diez de la mañana. Lunes, nueve de mayo.

Camino junto a mis amigas, charlando de cosas sin sentido que nos hacen reír a todas.
Las miro. Son estupendas. Tan transparentes, tan verdaderas.
Nos dirigimos al gimnasio, donde el profesor nos hará correr a todos sin importar que sea lunes, sin importar lo cansados que estemos del corto pero intenso fin de semana. Eso da igual, lo importante para él es hacernos correr, hacernos sudar.
Entro. Doy almenos siete vueltas sin parar de correr, sin parar de estirar los músculos engarrotados. Cuando todos paran, yo no soy menos.
El profesor nos empieza a explicar qué es lo que daremos en las próximas clases.
Atletismo.
Genial, atletismo. Se me da tan mal como cualquier otro deporte, pero aún así me callo. No tengo nada que reprocharle, pues toda queja acabaría en suspenso. Así que decido hacer lo que él pide. Correr por todo el gimnasio y saltar con una pierna cuando él dé una palmada.
Divertido, nos observa desde la colchoneta, o simplemente nos observa porque ése es su trabajo.
El calor empieza a llegarme poco a poco, y siento que la camiseta me agobia cada vez más, pero no digo nada. Solamente me limito a seguir corriendo como hacen todos mis compañeros. Ninguno parece molesto, y yo no voy a ser menos.
Cuando dejamos de correr, nos propone unos ejercicios que a simple vista resultan fáciles.
Los hago. Bueno, más bien intento hacerlos.
Empiezo a correr, como él pide, y tras dar tres pasos doy un salto, pero mis zapatillas patinan en el escurridizo suelo y me voy de lado. Oigo unas risillas de fondo, pero no me importan, pues yo también me estoy riendo de mí misma.
La clase empeora cuando miro a las demás divirtiéndose con el ejercicio. Lo hacen bastante bien, pero yo no consigo cogerle el truco. Sigo probando y nada, cada vez me sale peor. Decido situarme en una esquina, fuera del alcance de los ojos del profesor, intentando pasar desapercibida.
Me miro, y me acabo de dar cuenta de que yo no sirvo para todo esto. Para moverme, para saltar, para correr ante la gente.
Cuando vuelvo a mirarme por encima, noto que he engordado. Peso más que cualquier otra chica de mi clase o, almenos, eso es lo que me parece a mí.
Cruzo los brazos, en un intento vano por taparme un poco. Cada vez lo veo más difícil.
La gente empieza a decirme que intente hacer el ejercicio, y yo me niego rotundamente. No quiero que me vean de nuevo, no quiero volver a repetir el ejercicio para ser el blanco de toda burla.
Lo único que se me ocurre es salir corriendo del gimnasio.
 
 
La inseguridad es un sentimiento que nos hace sentir pena y lástima por nosotros mismos. Posiblemente a tí también te haya pasado aunque, sinceramente, espero que no.
A mí sí que me ha pasado, exactamente hoy en clase de educación física. ¿Sabes lo que ha pasado después? Al huir, me he mirado en el espejo y me he sonreído. Me he dicho a mí misma: ¿Qué ha pasado ahí fuera?, ¿de verdad vas a dejar de ser lo que tú eres por lo que pueda decir el mundo?, ¿por qué dejar de sonreír, por qué empezar a sufrir por tu propio cuerpo?
Y es que la inseguridad es lo peor del mundo, pues nos influye incluso demasiado, y no deja que mostremos lo que realmente somos. No nos permite sacar a relucir lo que nos hace felices, lo que nos gusta de nosotros mismos.
No te conozco, posiblemente nunca hablaré contigo. Sólo serás mi lector/a, desgraciadamente puede que jamás seamos amigos/as.
Pero hoy estoy dispuesta a decirte que cojas todas las inseguridades que te atormentan para sacarlas de tu vida, y cerrar la pequeña puerta que tienes en el corazón para no permitirles la entrada de nuevo.
Finalmente, quiero pedirte una última cosa. Levántate, camina lentamente hacia cualquier espejo de tu casa, mírate y sonríete. Susúrrate que te sientes segura, que nadie ni nada podrá influir jamás en el amor propio que sientes. Que jamás cambiarás, que seguirás así. Que la belleza de una persona jamás está reflejada en el físico, solamente se puede encontrar en el interior.
Y grítate: Soy feliz.

PD: Sólo vale soñar.

Un segundo para Raúl

Espero que tardéis un poco más en leer esta entrada en el que será mi saludo para vosotros.
Y qué decir. Por donde empezar.
Creo que la forma más adecuada sea diciéndoos que soy primo de Nadia (ya lo habréis deducido) y vivo en una pequeña ciudad del sur de España, Albacete, de donde estoy muy orgullosos de haber nacido. Tengo 16 años y lo que más me gusta son las lecturas compaginadas con el deporte y la guitarra. Sí, toco la guitarra. Y he de decir que tengo un vídeo junto a mi prima en el cuál yo toco y ella canta. Os gustará.
Sobre como afronto este blog, yo pienso que ya tengo un poco de experiencia, pues será mi tercer blog. Llevo uno en solitario, otro a medias con un amigo y ahora abro éste, que espero que sea un revolucionario en este mundo, que sea diferente de los otros miles de blogs y que la gente que lo lea, incluido/a tú, se sienta identificado al leer los textos de uno y otro. Lo único que queremos es que dejes a un lado tus problemas, sentimientos malos que puedan conllevar a pensamientos aún peores, y que por un momento puedas arrancar esa valiosa sonrisa de tu cara para que puedas ser feliz, y creer en tus posibilidades, creer que puedes superar esos problemas y alcanzar esa felicidad tan difícil de conseguir.
Quizás hacer todo esto nos pueda conllevar algún tiempo, pero para otros un simple segundo puede ser la cura para todos sus problemas. Debemos hacer lo que ellos, o al menos intentarlo. De esa forma seremos felices.
Porque un segundo da para mucho. O si no decírselo a los corredores de atletismo, los pilotos de fórmula uno, o a nosotros mismos. En un segundo de nuestra vida nos enteraremos de que la potencia mundial acaba de matar al hombre más buscado del mundo, de la muerte de un mito del golf y del deporte mundial como es Severiano Ballesteros, de que un terremoto y posterior tsunami ha destrozado el país de Japón, de que Libia ha entrado en guerra civil, del descubrimiento de un nuevo planeta muy lejos de nosotros peor con igual características que el nuestro, de quién ganará las elecciones del 22 de mayo, del asesinato de Gandhi o Martin Luther King o de la fecha exacta en la que el petróleo nos dirá adiós.
Un simple segundo puede ser el causante de la mayor de las alegrías, o de la peor de las catástrofes.
Para terminar mi presentación, diré que no dejéis de leer este blog, porque prometo que os cautivará y os envolverá por dentro.
Y recordad.
Aprovechar vuestro segundo.